En Uganda, el costo de los teléfonos inteligentes continúa siendo alto y centra una barrera palpable que impide que millones de personas participen plenamente en la economía digital, limitando oportunidades para empleo, educación y servicios financieros.

Este fenómeno se agrava por precios de dispositivos que no se ajustan a los ingresos locales, lo que obliga a muchos a seguir usando teléfonos antiguos con rendimiento pobre y a resistirse a migrar a plataformas en línea que podrían transformar sus vidas.

Los costos de conectividad, datos y mantenimiento añadido también golpean duro a comunidades rurales donde la internet móvil es lenta y cara, haciendo casi imposible que alguien con ingresos bajos aproveche herramientas digitales para vender, aprender o acceder a servicios públicos.

La escasa competencia en el mercado de teléfonos y la carga impositiva sobre importaciones y permisos se reflejan en precios que duplican o triplican lo que podrían pagar los usuarios, restringiendo el acceso a avances como aplicaciones de banca móvil, educación virtual y servicios de salud digitales.

En mercados como el de Luwero, se ve a pequeños productores como Nantongo Robina que, a pesar de su deseo de modernizar su negocio de venta de productos agrícolas a través de plataformas digitales, se topan con la imposibilidad de adquirir un dispositivo capaz de soportar las aplicaciones necesarias para conectarse con compradores y clientes.

Frente a esta realidad, expertos y responsables de políticas señalan que son necesarias medidas concretas como programas de financiamiento accesibles para dispositivos, subsidios dirigidos a comunidades rurales y campañas de alfabetización digital para que las personas puedan aprovechar datos asequibles, servicios confiables y oportunidades laborales en línea.

Si las autoridades y el sector privado no actúan con urgencia para democratizar el acceso a los teléfonos inteligentes y a una conectividad fiable, la economía digital de Uganda seguirá siendo exclusiva de unos pocos, dejando atrás a millones que podrían contribuir a un crecimiento sostenible y equitativo.