En el ecosistema de los smartphones cada vez más usuarios prescinden de la protección antivirus de pago y confían en soluciones gratuitas o en las defensas integradas del sistema.
Este cambio se debe a una combinación de mayor confianza en las protecciones nativas de los sistemas operativos, a la percepción de que el costo de las suscripciones es elevado y a la evaluación de que las amenazas se perciben menos graves.
Los proveedores de antivirus han intensificado la oferta de planes freemium y de valor para atraer a los usuarios móviles y a menudo destacan funciones como escaneo continuo de seguridad y control de permisos.
Sin embargo, los expertos advierten que la ausencia de protección pagada puede dejar a los usuarios vulnerables ante ataques de ransomware, phishing y aplicaciones maliciosas, especialmente cuando se descargan desde tiendas no oficiales.
Las investigaciones también señalan que muchos usuarios subestiman los riesgos y no configuran adecuadamente las defensas del teléfono como el cifrado, la verificación de permisos y las actualizaciones automáticas.
Las plataformas móviles recomiendan prácticas básicas como mantener el sistema actualizado, descargar solo de tiendas oficiales y revisar con frecuencia los permisos de las apps para reducir las vulnerabilidades.
A pesar de la tendencia existe un segmento de usuarios que continúa valorando la protección adicional y exige transparencia sobre costos y beneficios para decidir si conviene invertir en seguridad móvil.