En un tranquilo cementerio en el este de China, el afligido Seakoo Wu usa su teléfono móvil para reproducir una grabación sintetizada de su difunto hijo sobre su lápida, una voz generada a través de la tecnología de inteligencia artificial. Xiuanmo, el hijo, nunca pronunció estas palabras cuando estaba vivo, pero ahora existen a través de la IA. Comprendo tu angustia debido a mi ausencia, siento culpa e impotencia, resuena la voz de Xuanmo, ligeramente mecánica.
Abatidos por el dolor, Wu y su esposa se encuentran entre el creciente número de ciudadanos chinos que recurren a la IA para construir avatares humanoides realistas de sus seres queridos fallecidos. El objetivo final de Wu es crear un duplicado digital perfecto de su hijo fallecido que pueda existir en el entorno de realidad virtual.
Varias empresas chinas afirman haber creado numerosos humanos digitales utilizando el mínimo contenido audiovisual del fallecido. Los expertos creen que este enfoque brinda cierto consuelo a quienes sufren la pérdida de sus seres queridos.
La tragedia golpeó a Wu y a su esposa cuando Xuanmo, su único hijo y estudiante de la Universidad de Exeter en el Reino Unido, falleció inesperadamente debido a un derrame cerebral a la edad de 22 años. Motivado por la naturaleza filantrópica de Xuanmo y su brújula moral, Wu invirtió una suma sustancial de dinero en empresas de IA para clonar las características faciales y los patrones vocales de Xuanmo.
Además de estos esfuerzos, Wu y un equipo dedicado también han compilado una base de datos integral que abarca multitud de información sobre Xuanmo. Con esto, Wu espera utilizar algoritmos avanzados para crear una versión digital de Xuanmo que pueda imitar su proceso de pensamiento y sus modales verbales de forma impecable.
El desarrollo de tales bots fantasma ha ganado popularidad en los Estados Unidos en los últimos años, con la industria floreciente en China. Super Brain, una empresa de IA, cobra entre $1,553 y $3,107 para crear un avatar básico en unos 20 días. Las personas incluso pueden interactuar con un miembro del personal que imita las características faciales y la voz del fallecido.
Sin embargo, surgen preguntas éticas en términos del consentimiento del fallecido y la precisión de estos bots fantasma en imitar la personalidad del individuo que están creados para representar. Si bien el impacto potencial de esta tecnología es significativo, las implicaciones psicológicas y éticas más amplias necesitan ser estudiadas con cuidado para garantizar que pueda seguir proporcionando ayuda y consuelo a quienes la necesitan.