En el Reino Unido, cada vez son más las voces que se alzan pidiendo una infancia sin teléfonos inteligentes.

Este movimiento gana terreno ante la preocupación de que el tiempo excesivo frente a la pantalla pueda estar robando a los niños momentos preciosos de su desarrollo y crecimiento.

Padres y cuidadores se unen bajo una campaña común para retrasar la edad en la que los niños reciben su primer teléfono inteligente.

La iniciativa busca fomentar actividades más enriquecedoras que contribuyan al desarrollo físico y mental, en lugar de sumergir a los jóvenes en un mundo digital desde temprana edad.

Expertos en desarrollo infantil apoyan esta campaña, subrayando la importancia de interactuar con el mundo real para un crecimiento equilibrado.

Historias de padres que optaron por una crianza sin dispositivos electrónicos destacan los beneficios significativos en la comunicación y habilidades sociales de los niños.

La campaña no solo busca proteger la infancia, sino también fomentar una nueva generación más conectada con su entorno y menos dependiente de la tecnología.