La escasez de memoria en chips y componentes está empujando los precios de los smartphones a niveles más altos en todo el mundo.

Esta tendencia está llevando a muchos consumidores a considerar dispositivos reacondicionados y usados como alternativas viables.

Además, la presión de costos está generando nuevos desafíos para la cadena de suministro, complicando la entrega de dispositivos nuevos.

La confianza en la innovación impulsada por la IA ha creado expectativas, pero también tensiones en los precios mientras el mercado global se reorganiza.

Con precios de entrada más altos, los compradores se inclinan hacia opciones de segunda mano, lo que alimenta un ciclo de demanda y oferta más complejo.

Se prevé que la demanda de los nuevos estrenos de smartphones se desplome aproximadamente quince por ciento en 2026, según analistas que examinan la volatilidad de la oferta y la liquidez.

Si la escasez de memoria persiste, el costo de fabricación podría subir aún más, reforzando la presión sobre los precios minoristas y acelerando la transición hacia dispositivos reacondicionados.