Todos los smartphones, incluyendo los iPhones, deben estar diseñados con baterías reemplazables antes de 2027, según un reglamento adoptado por el Consejo Europeo recientemente. Esta medida supone un gran avance en la revolución de la industria de los smartphones y una mejora significativa de los derechos de los consumidores. También representa un paso importante para reducir la basura electrónica y cuestionar las prácticas monopolistas de gigantes tecnológicos como Apple, Samsung y Google.

Estas empresas han diseñado tradicionalmente sus productos de tal manera que sea difícil para los consumidores reemplazar piezas, impulsando la compra de nuevos teléfonos. Esta práctica ha llevado a un aumento de residuos electrónicos y ha limitado la elección y el control de los consumidores sobre sus dispositivos. La nueva regulación es una victoria significativa para el movimiento de derecho a la reparación, que aboga por la capacidad de los consumidores para reparar y modificar sus propios dispositivos.

Aunque el reglamento es específico para la UE, se espera que su impacto se sienta en todo el mundo. Dado lo poco práctico que sería fabricar dos versiones diferentes de smartphones - una para Europa y otra para el resto del mundo - es probable que este reglamento influya en el mercado global de smartphones. Esto significa que los cambios de diseño que exige el reglamento beneficiarán a todos los usuarios, independientemente de su ubicación.

No es la primera vez que la UE aprueba una regulación tan favorable a los consumidores. En 2022, mandató que los iPhones debían tener un puerto USB-C, una decisión que también tuvo un impacto global. La nueva regulación estipula que los smartphones deben diseñarse de tal manera que sus baterías sean 'extraíbles y reemplazables por el usuario final'. Esto significa que los consumidores deberían poder reemplazar una batería fácilmente, sin requerir ninguna experiencia técnica.

Se ha dado un plazo hasta el 2027 a los fabricantes para modificar el diseño de sus smartphones y cumplir con esta nueva ley de la UE. La regulación no se limita a los smartphones, sino que se extiende a todas las baterías, incluyendo las de vehículos eléctricos y bicicletas eléctricas. El objetivo es fomentar una 'economía circular' donde las baterías de desecho puedan ser recicladas y reutilizadas para alimentar varios dispositivos electrónicos.

El reglamento también establece objetivos ambiciosos para los fabricantes de smartphones. Se les exige recuperar el 50 por ciento del litio de las baterías de desecho para 2027, una cifra que se incrementa al 80 por ciento para 2031. Este es un paso significativo hacia el uso sostenible de los recursos y la reducción de residuos.